AZUL MARINO
 
lunes 26|08|2019

Quiberon, una escapada para disfrutar del océano y la tradición bretona

casa
 

A los viajeros les encantan sus casas de piedra típicamente bretonas, orilladas de hortensias floridas en varios colores, sus calles estrechas y el canto de los pájaros. Todo parece dispuesto para relajar a los visitantes que, a pie o en bici, atraviesan estas sendas de la landa bretona. 
 

En el corazón de esta landa, la torre de Locmaria, la única construcción que se conserva del antiguo faro construido en 1806. Con una altura de 33 metros de altura, ofrece un punto de vista excepcional sobre los alrededores de Quiberon: la bahía, el istmo de Penthièvre, la costa salvaje y las islas de Belle-île y Houat
 
faroA lo largo del paseo es muy fácil ver lavaderos bretones o pozos de agua antiguos, construidos en granito. Cerca de la aldea de Kernavest hay que hacer una visita al ‘Lavoir du Ragot’, con un jardín llenito de flores, que cuidan los miembros de una asociación quiberonesa.
 
¿Cuándo venir a Quiberon?   

 

Resulta completamente distinto en invierno, con tempestades, viento, calles semidesiertas, y en verano, con un tiempo templado por el sol, actividades marítimas, miles de turistas… esta estación balnearia ofrece dos caras al viajero, cada una con sus encantos.

 
Algunos prefieren los días de tempestad para ver una costa salvaje, desenfrenada, otros los días soleados para disfrutar de las playas. Para descansar y tomar el sol tranquilamente el mejor momento son los meses de junio y de septiembre, entre el principio y el fin de temporada estival. 

 

Texto: Rozenn Le Roux; Fotos: Rozenn Le Roux y Jérôme Val

 

 

      

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