AZUL MARINO
 
lunes 26|08|2019

Quiberon, una escapada para disfrutar del océano y la tradición bretona

playa
Entre el ‘Conguel’, la punta de la península, y Saint-Julien, la aldea quiberonesa, existen numerosas playas de arena fina y blanca  muy agradables para tomar el sol o jugar a las palas. También se puede practicar pesca, vela, esquí acuático o submarinismo.
 
Justo enfrente se encuentran otras estaciones balnearias: Carnac, famosa por sus menhires, y La Trinité-sur-mer, uno de los lugares más importantes para practicar deportes náuticos. Dos villas bretonas que merecen el rodeo. 

 

Varias especialidades quiberonesas famosas

 
Estar asomada al océano conlleva una gastronomía repleta de buenos pescados y mariscos. Vieiras, ostras, cigalas, almejas, caballas, lubinas… una gran variedad de productos del mar se puede encontrar en los puestos de las pescaderías o en el mercado el sábado por la mañana, en la plaza del Varquez.
plaza
¿Un buen lugar para probarlasLa Criée, restaurante de la ‘Maison Lucas’, ubicada en la lonja de Port-Maria. Aquí, el pescado y los mariscos provienen directamente de la pesca de cada madrugada.
 
Antiguo puerto sardinero de Francia, Quiberon llegó a contar con 13 conserverias en los años 50, en esta época era su principal actividad. Hoy solo existen dos conserveras: La Belle-îloise y La Quiberonnaise 
 

 

Ambas han sabido conservar su ‘savoir-faire’ tradicional y emplean a numerosos trabajadores temporales. No hay que perderse la crema de sardina al whisky,la mousse de atún blanco a la albahaca de la Belle-îloise o la sopa de pescado de la Quiberonnaise.

 

Recién transformada, la plaza Hoche, situada en el centro de la ciudad, es un sitio agradable para tomar algo frente del Océano Atlántico. Entre conciertos, fest-noz (fiestas tradicionales bretonas) y actividades diversas, es un sitio animado cuando llega el buen tiempo. 
niniches
Un paseo por el  boulevard Chanard, a lo largo de la gran playa, no está completo sin probar una ‘niniche’, otra especialidad quiberonesa, premiada como mejor dulce de Francia en 1946. Se trata de un caramelo largo de diferentes sabores. Creadora de esta golosina, la Maison d’Armorine prepara sus piruletas calientes de caramelo frentea los clientes en las noches de verano.
 
Otro dulce de esta empresa familiar que merece la pena: el Salidou, crema de caramelo blando con mantequilla salada. Sobre una crêpe, un gofre o simplemente con una cuchara, el Salidou apetece en cualquier momento del día.
Su textura untuosa y su gusto salado hace casi imposible resistirse a esta crema bretona, elaborada según una receta tradicional que los artesanos se transmiten desde varias generaciones. 
 

Aldeas de pescadores, lugares tranquilos 

 
Además del centro de la villa, Quiberon se compone también de varios pueblos de pescadores. Las aldeas de Kermorvan, Le Manémeur y Kerniscop forman parte del encanto de la península. Aquí no hay tiendas ni bares, solo tranquilidad y calma.

aldea

      

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