AZUL MARINO
 
lunes 22|07|2019

Tras las huellas de Sorolla en Asturias o maridaje de gastronomía y pintura

Texto y fotos: Pilar Alonso Canto y Manolo Bustabad Rapa

Después de nuestro periplo por la Comarca del Camino Real de la Mesa, habiendo entrado por el Parque Natural de Somiedo y llegado a los meandros del Nalón, la verdad es que estábamos muy cerca de cruzar Asturias totalmente de Sur a Norte. Por eso nos planteamos llegar hasta el mar Cantábrico buscando la estela de Sorolla por esta tierra.
punta
Sí, que nadie se extrañe, Joaquín Sorolla Bastida, el pintor de la luz y el color de su tierra valenciana, el mago de los claroscuros, el ‘creador’ del ‘luminismo’, visitó la comarca asturiana del Bajo Nalón durante tres veranos, a principios del siglo XX, seguramente buscando otra luz y otros matices.
En julio del año 1902 se instala en San Juan de la Arena, del concejo de Soto del Barco, y pasa el verano pintando. Se sabe que uno de sus lugares preferidos era la playa de Los Quebrantos, a un kilómetro escaso del pueblo (actualmente, las edificaciones llegan prácticamente a la playa). En esta época, Sorolla ya era un pintor de reconocido prestigio. Dos años antes había ganado la Medalla de Honor de la Exposición Universal de París de 1900.
Comenzamos ruta en Soto del Barco y nos dirigimos a ‘La Arena’, que, por cierto, tiene mercadillo (es viernes) en los alrededores de la Iglesia de San Juan (cuando Sorolla paseaba por aquí, en su lugar había una capilla).
playa
Un par de intentos, con gente mayor, que podía haber oído a la anterior generación (al fin y al cabo estamos hablando de poco más de un siglo) algún detalle que recordase al pintor valenciano, pero infructuosos.
El siguiente paso es acercarnos a la playa y aquí, entre brumas, pasear a lo largo del estupendo arenal, tratando de imaginar dónde habría puesto el caballete para pintar aquellas olas rompiendo en las rocas, antes de lavar su espuma en la negra arena.
En el puerto nos detenemos ante la escultura  de Juan Méjica, erigida en 2005 en honor a otro ilustre visitante: Rubén Darío, que también buscó inspiración por estas tierras en 1905, 1908 y 1909, aconsejado por Ramón Pérez de Ayala.  
Se trata de una escultura representando un barco-puente (eso hemos interpretado) que transmite deseos de comunicación por partida doble. Su título es ‘El barco de Rubén Darío’.
escultura
Para celebrar el centenario de aquella visita se colocó también una inscripción en placas de cerámica, reproduciendo un bello verso del homenajeado, dedicado a las gentes de los dos pueblos unidos por el Nalón: San Juan de La Arena y, allí enfrente, San Esteban de Pravia.   
En la primavera del 1903, año que fue nombrado jurado de la Exposición Nacional de Pintura, Joaquín Sorolla se traslada a León acompañado de su familia, donde pinta escenas de mercado, y a continuación a la costa asturiana. Los libros dicen que a San Esteban de Pravia, pero en realidad se instaló en ‘La Pumariega’, a medio camino entre Muros y San Esteban, en la casa del pintor Tomás García Sampedro.
Desde allí recorrió la comarca y pintó varios cuadros, no sólo de costa, como el conocido ‘Mar y rocas de San Esteban’, ‘Secadero de redes’, ‘Esperando las barcas’ y otros del mundo de la pesca o del carbón, sino también de temas relacionados con el campo y las costumbres, como ‘Prado de Asturias’, ‘Campo de Asturias’, ‘Segadora de Asturias’…
Algunas obras pueden encontrarse en el Museo de Bellas Artes de Asturias, en Oviedo, que se encuentra actualmente en proceso de ampliación, pero la mayoría de ellos, como los que se reproducen aquí, están expuestos actualmente en el Museo Sorolla de Madrid.
SOROLLA
      

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