AZUL MARINO
 
lunes 26|08|2019

Ponteceso, los caminos del mar y los rostros de la Costa de la Muerte

berberechos
El hábitat de este bivalvo comprende las planicies de arena que se inundan al subir la marea, pero quedan en seco en la bajamar. La extracción es un trabajo sencillo y, por ello, la vida del banco muy vulnerable.
Su conservación y pervivencia depende en gran modo de la responsabilidad de las mariscadoras, que han de respetar las medidas y las cantidades convenidas. En realidad es la propia naturaleza quien va fijando los criterios, en la medida en que haya más o menos ‘cría’ en la temporada.
Nuestra visita, a finales de octubre, y la salida a faenar de varias operarias tiene la finalidad de explicarnos todo el proceso, mostrándonos sus medios, sus herramientas y el pequeño tamaño del berberecho. ‘Este es un año malo, pero con mucha cría, que augura una temporada buena para 2013, aunque sólo se logre la mitad’.
Nos lo cuenta la presidenta, la amabilísima Julia Haz Barrientos, que además nos proporciona trajes impermeables para poder acompañarlas.
julia
Todos la llaman ‘jefa’. No es un ‘lapsus’, digo todos porque también hay hombres, aunque realicen tareas complementarias, como puede ser encargarse del manejo de las barcas y ayudar en la depuradora.
Y, ya que hablamos de lenguaje, queremos resaltar con qué naturalidad se denomina Agrupación de Mariscadoras, aunque también trabaja algún hombre. Esto del berberecho, en Galicia, siempre fue un trabajo básicamente de mujeres. La explicación lógica es que en los pueblos de ribera los hombres se embarcaban o se dedicaban al percebe o al mejillón.
Pero, a lo que íbamos, la RAE, y sobre todo los penosos oradores políticos, podrían tomarlo como ejemplo. Si se acordase aplicar el género de la mayoría (por ejemplo), todos sabríamos en cada caso si hay más mujeres que hombres o viceversa, pero acabaríamos con el ridículo ‘todas y todos’.
‘El banco tiene una gran capacidad de recuperación. Cuando lo del Prestige, estuvimos un año sin mariscar y la compensación fue buena. También es verdad que la mayor parte del chapapote no pasó de la barra’.
mariscadoras
Este es un colectivo ejemplar, que muestra su solidaridad no sólo respetando las reglas del juego sino haciendo el cupo de las que no pueden por enfermedad, como viene sucediendo desde siempre. ‘Esta asociación empezó con 600 mariscadoras y en dos meses se agotaba el banco. Ahora somos muy pocas, se necesita ampliar’.
Las trabajadoras siempre están dispuestas para mostrar su actividad a quien se lo pida. Así, es frecuente verlas acompañando a grupos de turistas o recibiendo niños en visitas organizadas por los colegios. En este caso suelen culminar la jornada ofreciendo una degustación de su producto, que siempre es bien acogida.
El comportamiento de ‘percebeiros’ y ‘mariscadoras’ parece la cara y la cruz de una misma moneda, pero es justo aclarar que los bancos de berberecho y almeja no sobrevivirían sin disciplina, por la facilidad con que se accede a ellos, sólo con vigilar la marea.
Sin embargo, el percebe, a pesar de todas las trampas y argucias de sus depredadores, tiene un guardián infalible. Es el propio mar quién dicta las normas y dice cuándo se puede y cuándo no, simplemente con su bravura.
acceso
      

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