AZUL MARINO
 
lunes 22|07|2019

Ecoparque de Trasmiera, un museo a cielo abierto modelado por la marea

Texto: Federico Ruiz de Andrés;   Fotos: Ayuntamiento de Arnuero y Taberna de Rufino

Pocos proyectos turísticos hay en el mundo tan respetuosos con el medio natural, patrimonial y etnológico que albergan; sostenibles y excepcionales, alejados de los desmanes urbanísticos que el turismo residencial ha dejado en otras costas, como el Ecoparque de Trasmiera.



Su nombre resulta equívoco, porque en realidad comprende todo un municipio, el de Arnuero, Cantabria, en la costa norte de España. Y sus apenas dos mil habitantes, seguramente sin excepción, se sienten orgullosos de este proyecto que invita al viajero a recorrer su historia, sus raíces, y lo hace partícipe de su futuro.

El Ecoparque de Trasmiera está ligado sin remedio al mar Cantábrico. Tanto, que la ruta por sus cuatro polos básicos está condicionada por la marea, alta o baja, que hay en cada momento del día, y así lo explica en su web, que tiene de fondo el sonido de las olas.

Con bajamar, precisamente, es como se pone en marcha su icono más entrañable, el viejo molino de Santa Olaja. Una visita tremendamente deliciosa si te la cuenta Marco: ‘La magia de este edificio es verlo funcionar’.

Este molino de mareas, construido en 1702 por los vecinos para transformar el maíz en borona, y luego en talo, que es como le llaman aquí al pan de toda la vida, funciona hoy con cuatro de sus nueve ruedas originales.

La visita traslada al viajero en el tiempo, invita a perderse por este paisaje entre mareas, de playas, rías, acantilados, marismas. Magnífico y cambiante. Modelado cada seis horas por la luna y la mar. Verde. Tallado a golpe de cincel.

Además de ver, y de tocar con tus propias manos, el proceso completo de la molienda, este Observatorio de la Marea de Santa Olaja enseña al visitante cómo vivía el molinero, y el ir y venir del agua que cada seis horas, inevitablemente, cambia el paisaje de la marisma de Joyel.

Un precioso audiovisual pone fin a la visita, y hay pocos que puedan resistir la emoción que desprende este sueño compartido. Aquí se siente la ligazón entre varias generaciones de trabajadores y la tierra que les vio nacer.

Una experiencia intensa e interactiva, pero no es la única de este Ecoparque de Trasmiera. Afuera, dos cisnes fieles disfrutan de estas aguas que en invierno se llenan de miles de aves migratorias en busca de calor, y los caminos de la marisma, respetuosamente acondicionados, invitan a disfrutar del senderismo.

marisma

      

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