AZUL MARINO
 
lunes 22|07|2019

Diez años después del Prestige, la costa de Galicia te espera a todo color

Texto y fotos: Manolo Bustabad Rapa

'Se cumplen 10 años del hundimiento del Prestige, 10 años de una marea blanca de solidaridad, 10 años desde que millones de manos voluntarias ayudaron a Galicia, 10 años desde que gente anónima venida de todas partes limpió nuestras costas, diez años en que ni un solo día ha pasado sin que nos acordemos de ti.' Galicia en Color
Diez años después de aquel fatídico naufragio del Prestige, de aquella impresionante marea humana de miles de voluntarios que transformó en blanco el negro del chapapote, la Costa da Morte ha recuperado sus colores y todos sus atractivos y quiere mostrar al mundo su potencial intacto y las ilusiones renovadas de una Galicia en Color.
 
A las 15.15 horas del miércoles 13 de noviembre de 2002, el Prestige, un petrolero monocasco griego con bandera de Bahamas y miles de toneladas de fuel en sus depósitos, lanzaba la primera llamada de SOS frente a las costas gallegas.
Seis días después, las autoridades deciden remolcarlo mar adentro, y se parte en dos a 250 kilómetros de Finisterre, dejando una marea negra de combustible que inunda el mar gallego y provoca uno de los mayores desastres ecológicos de la historia.
Sole Méndez, de Extremadura, se quedó todo este tiempo para verlo en directo, enganchada en estos cantiles para siempre, porque aquí nació su hija ‘Alegría’.
Todo un símbolo del renacer de la vida entre el chapapote, un brote tierno atravesando limpiamente la ceniza después del incendio.
 

Su única frustración (minúscula) fue leer su sentido discurso en español, después de haber practicado, y usado como propio durante estos años, el idioma gallego.
Lo hizo en deferencia a los medios de comunicación e invitados foráneos, en cuya compañía asistimos el mes pasado a la excursión marítima hasta el Cabo del fin del mundo, Finisterre.
Española era también la única bandera del Maria Elena, el barco turístico de Cruceros de Fisterra dispuesto para la ocasión.
En él nos reunimos representantes de la prensa de quiosco y la digital, así como de varias televisiones, para dar fe de todo un cúmulo de emociones, tan variadas como los personajes que acudieron.
Todo era animación a bordo. El alemán departía con el vigués, la veterana percebeira era mimada por las amables ‘azafatas’ de la organización. Varios alcaldes confraternizaban sin colores. Y, en su momento, todos atentos a las imágenes que nos acercaban de nuevo al horror de la marea negra de aquel funesto, sin rumbo y terrible Prestige; a las emocionadas palabras de Susana, de Sole y de Manuel Pan, el presidente de la Asociación de Profesionales del Turismo de Costa da Morte (APTCM). Todos con la faz iluminada, ahora sí, por poder mostrar al mundo entero la belleza de esta costa, totalmente limpia y recuperada.
Desde el barco presenciamos el atraque, y desembarque de la pesca del día, de dos embarcaciones locales. Nos cruzamos con un ‘hombre-rana’ que volvía exhibiendo un buen centollo. Pudimos observar un ‘famoso’ cementerio de diseño, al borde del acantilado, envejeciendo sin muertos. Y el guardián luminoso, el faro, que esa noche se sumó al evento con destellos pigmentados.
Los que tenemos la fortuna de residir cerca, ya hace mucho que hemos constatado la recuperación de estas riberas, que siguen criando los más sabrosos crustáceos, moluscos y peces, en purísimas aguas batidas por los vendavales y oxigenadas por abundante flora.
Aquí nos hace revivir el olor del salitre que curte el rostro, nos colman los sabores de su cocina, nos embelesa el color de estos pequeños pueblos que se bañan con sus barcas de mil colores entre bosques y arenales. Sin embargo lo que de verdad atrae y retiene aquí al forastero, que ya no lo será más, lo que de verdad engancha, su potencial más importante, es el humano, es su gente.
No hay mejores cartas para el resurgir de una comarca, para pasar del blanco y negro al pleno cromatismo. Ahora toca jugarlas con orden y para eso cuenta mucho una buena estructuración de la Administración, desde cada Ayuntamiento hasta la Xunta de Galicia.
En esta etapa, tan aciaga para nuestra economía, ojalá se iluminen para enfocar los esfuerzos hacia el sector turístico, en crecimiento a pesar de todo. Porque una buena gestión económica es recortar (lo de moda) en lo superfluo, pero sin olvidarse de invertir en lo rentable (por ejemplo, el Turismo).
En la ‘Costa da Morte’ podría traducirse (y sería magnífico) en conseguir una planificación urbanística respetuosa, unas comunicaciones razonables y el desarrollo de los proyectos ya anunciados, cuyo estandarte más notable puede ser el Parador de Muxía.
Galicia en Color deberá ser uno de sus motores importantes.
Regresa a donde empezaste a cambiar las cosas
      

Dejar un comentario

Agradecemos mucho tu opinión en Expreso.
Por favor, no dejes comentarios impropios, injuriantes, contrarios a las leyes o con fines publicitarios, tendremos que eliminarlos.

Oculto, no aparece en el comentario.