ELIPSOS: VIAJAR DE NOCHE EN UN TREN CINCO ESTRELLAS
 
lunes 22|07|2019

Elipsos: viajar de noche en un tren cinco estrellas

Texto: Pilar Alonso Canto;   Fotos: P.A. y Elipsos

Falta poco para que amanezca. Mientras algunos viajeros bajan silenciosos del tren, el aroma de las bandejas de croissants calientes se abre camino hacia los vagones blancos y morados del Elipsos. Son las seis menos cinco de la mañana en la estación francesa de Poitiers.

En pocos minutos, el trenhotel continúa su camino hacia la eterna París. Pocos kilómetros antes se detendrá aún en Blois y Orléans, a orillas del río Loira. Un Valle, el del Loira, que invita al viajero a perderse entre castillos de cuento y paisajes Patrimonio de la Humanidad.

Sólo algunos permanecen despiertos en sus cabinas. El resto descansa aún, despreocupado. Una llamada de teléfono despierta a cada viajero justo a tiempo para la ducha matutina, ese lujo privado del que gozan en todos los compartimentos de gran clase.

Los interventores en ruta, personal con el que Renfe posee un tesoro, velan durante el viaje para que sea perfecto. Una escapada al pasillo, coincidiendo con cualquiera de ellos, puede ser una excusa para una charla de lo más agradable.

Ésa que suele estar inspirada por aquellos tiempos en los que el viaje, en la noche ferroviaria, trascendía más allá de nuestra cotidiana existencia.

Sin embargo, el trato excelente del personal bilingüe no es lo único que sorprende a bordo. Todo comienza la noche anterior, con una cena especial en la que se cuida cada detalle. Manteles de lino marfil, sobremanteles de color arena y unas ramitas de canela decoran las mesas del restaurante.

El tren Elipsos aminora un poco su marcha habitual de entre 160 y 200 kilómetros por hora para que los comensales disfruten aún más.

Aperitivo, una selección amplia de bebidas, y una carta bien pensada que varía en honor a los viajeros frecuentes.

Difícil no quedar satisfecho con la cena. Impresionante por bien elaborado y por suave el pastel de tres verduras en capas sobre fondo de romesco, una salsa picante con tomate y almendras. No menos la tarta de chocolate con salsa de frambuesas del postre.

Si la comida ha sido agradable, la sobremesa puede prolongarse hasta las dos de la madrugada. La única desventaja, para los fumadores, es que ha de hacerse sin saborear un cigarrillo, ya que está prohibido fumar en todo el tren.

Los viajeros de gran clase llevan la cena incluida en el precio del billete. No así el resto, que hará bien en reservar uno de los dos turnos, para no perderse las delicias que preparan al momento los cocineros de Des Wagons Lits.

De hecho, el tren Elipsos tiene una gama muy amplia de precios y categorías. Desde la tarifa Mini en butacas superreclinables, hasta la más cara de un compartimento individual de Gran Clase, pasando por las de clase Turista o los vagones de Preferente. 

Destinos europeos para todos los gustos

Darse el capricho de un fin de semana gourmet en París; visitar los 1.100 castillos de leyenda del Valle del Loira; descubrir el mundo que viene en Futuroscope; pasearsepor el Renacimiento italiano en Milán; hacer negocios en Berna y Zurich; o soñar con la familia en Disneyland Paris.

Elipsos permite elegir entre cuatro rutas diferentes que llevan de España a varias ciudades europeas, dependiendo de dónde se salga. Hay trenes Elipsos desde Madrid, Barcelona, Burgos, Valladolid, Vitoria, Figueras o Gerona.

      

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