MENORCA, UNA ESCAPADA EN BARCO A CIUTADELLA
 
lunes 26|08|2019

Menorca, una escapada en barco a Ciutadella

Después de esta simpática entrada (me parece gracioso cruzar entre gallos, bajar ‘cuesta’, subir ‘bajada’…) y una amena puesta en situación, por parte de Sole, mientras tomamos un cafetito en la plaza del Born, ya estamos listos para iniciar el ‘descubrimiento’.
 
Descubriendo CIUTADELLA:
 
 
 
 
No sería justo cerrar esta ‘nuestra-primera-incursión-en-Ciutadella’ sin hacer alguna mención a su actividad marítima.
Ciutadella cuenta con dos importantes puertos deportivos: el propio puerto de Ciutadella y el conocido Lago de Cala’n Bosch, que suman un buen número de puestos de atraque. Los amantes de la navegación tienen una amplia oferta de barcos y lanchas en alquiler e incluso grandes veleros con tripulación incluida.
Fideuá, ví de la terra y regreso en Balearia
De la febril actividad de cabotaje de épocas pasadas queda un buen servicio de transporte de viajeros y vehículos de todo tipo, por cuyo medio arribamos a estas costas esta misma mañana, entre Ciutadella y distintos puertos de Mallorca y de la península ibérica.
Ya tuvimos ocasión de conocer su Estació Marítima, una moderna Terminal Portuaria de Viajeros, a nuestra llegada. Está en el muelle norte, justamente al lado de un pequeño varadero en el que se apreciaba gran actividad y casi enfrente al Club Nàutic.
Pudimos observar, durante nuestro paseo de la mañana, la colorista oferta de pescados y mariscos en el Mercat del Peix. Esto es posible porque aún hay pescadores que salen antes del amanecer a faenar con sus redes y palangres para regresar antes del mediodía con sus capturas de langosta y pescado de roca. Tiene también una destacada flota de arrastre que abastece los restaurantes y mercados de exquisitas gambas y cigalas.
Y, como esto activa los jugos gástricos, es momento de mencionar nuestra suculenta, aunque rápida, comida a base de Fideuà de mariscos acompañada de un Sa Forana, ví de la terra illa de Menorca, en el restaurante Ca’n Lluis, en carrer d’Alaior, nº 22.
Llega la prisa porque se acerca la hora de embarque, aunque con la incertidumbre debida al temporal.
De camino aún nos detenemos a comprar unas clásicas abarcas menorquinas, siendo inevitable la conversación sobre esa sensación de ‘aislamiento’ que sienten los isleños (valga la redundancia) tantos días de invierno, en que la marejada impide salir de puerto.
En tal circunstancia su enlace, con el resto del archipiélago y la península, ha de ser a través del único aeropuerto, situado en Maó, al otro extremo.
En este momento, ante nuestra preocupación, el amable comerciante, usando el teléfono móvil, comunica con su amigo el pescador, que aún no ha arribado a puerto, para conocer en directo la evolución de la mar. La respuesta es poco alentadora: él ‘también estaría preocupado si tuviese que atravesar el canal’.
Apretamos más el paso para salir de la duda cuanto antes. Cruzamos el puente, avanzamos por el passeig des moll y allí está el Ramón Llull esperándonos. Esta vez no hay control de escáner y uniformes.
Las olas, de tres metros. El límite para la navegación segura de este buque, olas entre tres y cuatro. Quien decide es el Capitán, dizque hombre de gran experiencia. Zarpamos.
      

!olé¡ estupendo reportaje

!olé¡ estupendo reportaje para programar una visita a Baleares

Patético reportaje.

Patético reportaje. Ignorancia supina. "Costa" o "cuesta" es para subir o bajar. "Baixada" o bajada hace referencia al origen desde donde se vive (arriba) en referencia hacia donde no se vive (el puerto). ¿Para qué nos cuentan sus mareos? ¡Que no naveguen, pues!

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muy buena informacion

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