UN RECORRIDO EN SIDECAR POR LOS RINCONES DE LA VIEJA LISBOA
 
lunes 26|08|2019

Un recorrido en sidecar por los rincones de la vieja Lisboa

Su propietario, Antonio Sousa, guarda como recuerdo la mesa donde se sentaba Pessoa, que puede verse con un café, una copa de aguardiente y un par de libros, 'como a él le gustaba', nos cuenta. Todo el local está lleno de recuerdos y expone, entre otras curiosidades, un poema de Pessoa que le sirvió para pagar una comida.
café Martinho da Arcada
Desde entonces, este café-restaurante se ha convertido en un lugar clásico de tertulias. Frecuentado por Saramago, por Manuel de Oliveira y tantos escritores portugueses, está especializado en pescados y mariscos, a buen precio, y cierra los domingos. También tiene una terraza muy agradable bajo los soportales.
Continuamos ruta. Esta vez subimos hacia una de las zonas más elegantes de Lisboa, el bairro Alto. La siguiente parada es uno de los locales imprescindible en este recorrido vintage, el restaurante cervejaria Trindade, en la calle del mismo nombre.
Instalado en lo que eran las cocinas de un antiguo convento, esta cervecería propiedad de Sagres es famosa por sus azulejos y los mosaicos de piedra de las paredes. Además de varias salas, tiene una galería de arte y una terraza para los días de buen tiempo.
nos cruzamos de nuevo con el tranvía
Nos cruzamos de nuevo con el tranvía y continuamos nuestro recorrido hacia el mirador de San Pedro. Muy cerca, nos detenemos en el Pavilhao Chinés, un salón de té y juegos de lo más peculiar.
Tocamos la campanilla y un camarero impecablemente vestido nos acompaña al interior. Dentro nos espera una increíble colección de objetos de todo tipo. Soldaditos de plomo, instrumentos musicales, aviones, sombreros… Los cócteles son muy buenos, aunque caros, y no hay café, así que esta vez nos decidimos por uno de los muchos tés que hay en la carta.
Cerca, en la Praça da Alegria, pasamos por delante del famoso Cabaret Maxime. El que fuera el templo del lujo de las noches lisboetas conoció la degradación y el abandono. Hace unos años ha resurgido de la mano de su nuevo propietario, el violinista Manuel João Vieira, quien ha dotado al local de una estética a medio camino entre David Lynch y Federico Fellini. 
detalle de una fachada lisboeta
Para subir al Bairro Alto también se puede coger el Elevador da Glória, en la misma Avenida da Liberdade. Declarado Momumento Nacional, es uno de los tres que diseñó el ingeniero Raoul Mesnier de Ponsard a finales del siglo XIX para salvar los enormes desniveles de las colinas de Lisboa.
Lo bueno de recorrer Lisboa en sidecar es que se puede acceder sin cansarse a muchos lugares prohibidos al tráfico normal. Este recorrido de la Tivoli Experience está a cargo de la empresa Sidecar Touring, pionera en Europa en este tipo de visitas.
Joao Soares, su propietario, nos cuenta que además de visitar el casco histórico se pueden elegir otras rutas como el ‘Circuito Lisboa y Tajo’, que dura medio día, ‘Lisboa por la noche’, o un recorrido de una hora a la carta, partiendo de la emblemática Torre de Belém.
Aníbal y el autor de este texto a bordo del sidecar
En los alrededores de la capital hay mucho otros lugares interesantes. Sintra, Estoril, Cascais... Para recorridos en grupo se pueden solicitar varias motos con sidecar. Siempre con piloto, porque la conducción de estos vehículos es más complicada de lo que parece a primera vista.
Una de las rutas más clásicas termina en el castillo de san Jorge, donde nació la ciudad. Desde lo alto, la primitiva Lisboa fue descendiendo por la colina hasta el río Tajo, dando forma al barrio de Alfama, un nombre árabe que significa ‘fuente’.
Aparcamos un rato para visitar el castelo y al salir nos tomamos un café preto -negro- en la terraza pequeñita del café Kastello, justo enfrente, donde Helena atiende de mil amores a los viajeros. Mientras charlamos con una pareja española que está de vacaciones en Lisboa, niños y mayores rodean el sidecar y se hacen fotos con él.
La luz de la tarde va llegando a su fin. Ha sido un día intenso y volvemos al hotel para descansar, pero no nos resistimos a a reservar para mañana otra de sus Tivoli-Experiences.
detalle de una suite en el Tivoli Lisboa
En el Tivoli Lisboa las hay para todos los gustos: recorridos en sidecar, buggy o segway por la ciudad, experiencias románticas para dos, bautismos de vuelo, rutas gastronómicas, la noche de Lisboa en un lujoso Maserati…
Pero nos apetece caminar y elegimos para mañana una ruta guiada a pie por el barrio más vintage de toda Lisboa, el Chiado.
 
Agradecimientos:
 
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Encantador el paseo, la

Encantador el paseo, la moto..., pero es que Lisboa... ¡¡atrapa siempre!!

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