RECORRE EL LAGO MÁS GRANDE DE EUROPA AL TIMÓN DE TU PROPIO BARCO
 
domingo 25|08|2019

Recorre el lago más grande de Europa al timón de tu propio barco

Esta vez no nos detenemos, pero anotamos en el cuaderno de bitácora que hemos de volver un tercer jueves de mes, cuando se celebra el mercadillo, para conocer sus productos regionales de artesanía, como las piezas de cerámica, o la cestería tradicional, de mimbre.
un paisaje silencioso y sin contaminación, a orillas del Grande Lago
Tras una barbacoa a bordo, continuamos camino de Monsaraz, uno de los lugares más interesantes del recorrido.
Muy cerca del embarcadero, antes de subir al pueblo, hacemos una parada en Horta da Moura, un complejo azul y blanco proyectado y decorado por Carlos Manuel de Moraes Palmeiro, que cuenta con hotel. Su restaurante cierra lunes y martes, y no tenemos reserva, así que continuamos hacia la fortaleza amurallada en busca de almuerzo.
Uno de los servicios más interesantes que ofrece Amieira Marina es el de transfer gratuito desde el embarcadero, si uno reserva mesa en alguno de los restaurantes ribereños con los que tiene acuerdo.
Además de la posibilidad de reservar directamente la embarcación, en la web de Amieira Marina está toda la información sobre la zona, las últimas ofertas y promociones, propuestas para reuniones de empresa, y hasta se puede navegar virtualmente.
subida a Monsaraz
Pueblo de trazado medieval, empedrado y dicen que castro fortificado en sus orígenes, lo cierto es que durante siglos el castillo de Monsaraz ha desempeñado el papel de centinela del Guadiana, vigilando la frontera con España. Por eso, desde aquí se disfruta una de las mejores vistas de toda la zona.
Subiendo hacia el castillo, a la derecha, antes de llegar a la segunda muralla, hay un segundo núcleo urbano donde se esconde el restaurante rústico Sabores de Monsaraz, una casita de mampostería que asoma al Grande Lago. Aquí la cocina, sencilla y deliciosa, está a cargo de Isabel Lucena.
Lo más rico con diferencia son los ‘ovos mexidos con farinheira’, un embutido de cerdo que se utiliza mucho en la zona. También hay que probar el queso alentejano, y su especialidad, las ‘migas gatas con bacalhau e coentros’. Para quienes no aborrecemos el cilantro, una alternativa es el ‘bacalhau dourado’, revuelto con huevos y patatas.
restaurante Sabores de Monsaraz
No se pueden dejar pasar tampoco los ‘medalhoes de porco’ y, de postre, un dulce conventual o la sericaia (un bollo alentejano del norte, a medio camino entre pao de ló y tarta de queso) con ameixas.
Monsaraz es un pueblo de cal y pizarra, de trazado irregular y suelo más irregular aún -abstenerse las amantes de los tacones- llenito de rincones para hacer fotos de esas que merecen puesto en el álbum.
Además de su patrimonio arquitectónico, reflejo de un pasado señorial, tiene el atractivo añadido de un sinfín de deliciosas tiendas de artesanía local, antigüedades; algunas incluso en las que se puden comprar objetos exóticos traídos de todos los rincones del mundo.
Callejeando se nos pasa la tarde, así que decidimos mantener el atraque y quedarnos a dormir aquí, en el embarcadero de Monsaraz.
calles blancas de Monsaraz, cada una es una postal en sí misma 
 
TERCER DÍA
El tercer día de nuestra aventura queremos probar algo nuevo. Hoy no nos apetece estar pendientes del timón y del GPS, así que nos decidimos por coger un pasaje de ida y vuelta hacia la Aldeia de la Luz.
Una de las ventajas del Grande Lago es que, además de alquilar un barco, también se puede utilizar el servicio regular de cruceros que tiene la empresa Gescruzeiros. Con una flota de tres barcos, todos con nombre de río, Alcarrache, Degebe y Guadiana. Ofrece diferentes itinerarios por la zona, y los billetes se compran en el propio muelle de Monsaraz, en el Museo de Arte Sacro, en Amieira Marina o en el restaurante Sabores da Estrela.
Además, los terceros domingos de cada mes hay un viaje internacional a Cheles, en España, que parte desde Monsaraz por la mañana y regresa después de comer. Y existe la posibilidad de organizar recorridos a medida.
el comandante Miguel Santos a los mandos del GuadianaEn el Guadiana, el más grande de los tres barcos de la empresa, caben unas 120 personas.
Miguel Santos, su comandante, que ha recorrido medio mundo para volver al lugar que más le gusta, nos descubre algunos secretos de la zona.
Incluso los de la noche, que a simple vista no parece muy animada.
‘Para salir a tomar unas copas lo mejor es acercarse a Reguenga, a 10 minutos de Amieira.
Para comprar, en cambio, os recomiendo Sao Pedro do Corval, y que vengáis a las fiestas de Amieira, en septiembre’.
La visita a la Nueva Aldeia da Luz revela fácilmente el impacto social que tuvo la construcción de la presa.
La nueva población, inaugurada en 2002, mantiene la misma distribución de calles y casas que la antigua, sumergida a menos de dos kilómetros de aquí, bajo las aguas del embalse del Alqueva.
      

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