RECORRE EL LAGO MÁS GRANDE DE EUROPA AL TIMÓN DE TU PROPIO BARCO
 
sábado 24|08|2019

Recorre el lago más grande de Europa al timón de tu propio barco

Se trata de un pueblo pequeñito, no más de cuatro calles, con las casas pintadas de blanco y albero, donde parece haberse detenido el tiempo.
Pero, como en el resto de aldeas que visitaremos a orillas del Grande Lago, esconde su mejor gastronomía en un restaurante a la última, a modo de moderno santuario, digno cualquier ciudad portuguesa. El único que hay aquí está a poco más de 3 minutos andando desde el embarcadero, y lleva el nombre de Sabores de Estrela.
arroz con pato y bacalhau en el restaurante Sabores de Estrela
El hijo de su propietaria, Mª José Gudinho, nos cuenta que el sueño de su madre siempre fue tener restaurante propio. Hace tres años lo consiguió, y desde entonces lo regentan juntos.  El plato más solicitado es probablemente el bacalhau ‘Sabores da Estrela’, frito, con una especie de pisto y patata asada.
La cocina regional está presente con delicias como la ‘açorda de caçao’ (cazón), el ‘ensopado de borrego’ o las ‘migas com entrecosto’, sin olvidar la encharcada, un dulce alentejano elaborado a base de azúcar, canela y esos huevos que en Portugal tienen más color que en ninguna otra parte.
Entre los nuevos sabores, cuya carta cambia según la temporada, el arroz de pato ‘à cozinheira’, la ensalada Luviness, con fruta y gambas, la achiga (pescado de río) frita con migas de tomate, o el gazpacho alentejano con carapaus fritos.
selección de vinos en Sabores de Estrela
Personalmente, recomiendo probar los quesos. Por ejemplo, un queijo de cabra frito de entrante; o como postre, un queijo de serpa asado con mermelada y banana. Los más dulces no podrán resistirse a la estrela de chocolate, el requeijao con dulce de abóbora, o las farófias.
Además, el restaurante cuenta con una selección gourmet de vinos cuyas características vienen explicadas en la carta, para acertar con el maridaje perfecto. La decoración es elegante y sencilla, y la terraza se asoma relajada a una de las zonas más tranquilas del Grande Lago. No podía ser de otra manera.
canoas disponibles en Amieira MarinaDespués de comer volvemos a Amieira Marina, para probar el resto de actividades que ofrece el complejo. Hay mucho donde elegir.
Paseos en bicicleta, en canoa o kayak, rutas a caballo, navegación a vela, pesca deportiva, esquí acuático, o incluso wakeboard.
Próximamente habrá también un hotel, el próximo proyecto de la compañía.
Pero el día ha sido tan intenso que nos sentamos a charlar en la terraza del restaurante panorámico. Una botella de champagne y cientos de galletas saladas van cayendo al mismo ritmo que el sol desaparece lentamente en el agua.
Regresamos al barco-casa para compartir cena y risas en la cubierta de popa, que aprovecho para declarar zona de fumadores.
La noche está llenita de estrellas. Se van apagando las voces. Uno a uno, ocupamos los camarotes, mucho más confortables de lo que pudiera parecer, con una o dos camas y cuarto de baño de lo más coqueto.
 
SEGUNDO DÍA
Al día siguiente me despierta temprano la luz que entra por el ojo de buey. Aunque Amieira Marina tiene, justo al subir del embarcadero, una cafetería con terraza, decido acercarme al pequeño pueblo de Amieira, a 2 kilómetros, perteneciente al municipio de Portel.
Callejeando entre casitas blancas y buganvillas encuentro el café-snack O Bico, que abre desde primera hora. Está en una plaza pequeña, al final del pueblo, antes de llegar al cais (muelle). Además de un espresso, buenísimo como siempre en Portugal, no hay que marcharse sin pedirle a José Sanz Bico, su propietario, que prepare una tosta mista con pan de pueblo.
Le cuento a José que en Galicia, mi tierra, bico quiere decir ‘beso’, y se ríe a gusto. El desayuno se pasa entre charlas con algunos parroquianos madrugadores, que comentan que, hace apenas unos años, sólo se veían en el Grande Lago tres o cuatro barquitas.
Desde que se comenzó en 2002 el proyecto de Amieira Marina, con apoyo de entidades como Ayuntamiento de Portel, EDIA, Gestalqueva y la Comissão de Coordenaçao e Desenvolvimento da Regiao Alentejo, las cosas han cambiado.
Sin embargo, no demasiado. Ni el gobierno portugués ni los responsables regionales y municipales implicados parecen darse cuenta de las posibilidades del embalse como enclave turístico. Como casi siempre, las iniciativas privadas van muy por delante de los apoyos públicos.
Pregunto por un lugar para comer un buen pescado, por si decido volver a Amieira, y me recomiendan, aquí mismo, una típica ‘caldeirada de peixe de río’ en el restaurante O Aficionado, de Pedro Pimienta. Hoy no podrá ser, porque en un rato salimos de nuevo a navegar.
Faustino Castilla patroneando el Estrela I
Encuentro a mis compañeros de viaje desayunando en la terraza. Mientras terminan, aprovecho para un vistazo rápido a la tienda, que además de merchandising de Amieira Marina tiene productos de primera necesidad, delicatessen de la zona y artículos náuticos.
En la costa izquierda del gran río Guadiana, ya cerca de la frontera con España, encontramos Mourão. Coronado por un castillo y rodeado de terrenos fértiles donde crecen olivos, almendros y otros árboles de fruto que moldean el paisaje, se reconoce fácilmente por sus enormes chimeneas redondas de influencia árabe.
      

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