RECORRE EL LAGO MÁS GRANDE DE EUROPA AL TIMÓN DE TU PROPIO BARCO
 
lunes 23|09|2019

Recorre el lago más grande de Europa al timón de tu propio barco

Texto y fotos: Ana Bustabad Alonso

Cuando mi buen amigo y colega Faustino Castilla me propuso un viaje en barco por el Grande Lago de Alqueva, en el Alentejo portugués, dudé un momento si aceptar. No por la compañía, excelente de todo punto; ni por la región, una de las más atractivas y desconocidas de Portugal; sino porque me mareo a bordo de cualquier artilugio que navegue sobre el agua.
La duda duró sólo unos segundos. Al fin y al cabo, los atractivos que me esperaban eran muchos, y un crucero por un lago no puede balancearse tanto, pensé. Así que, cargada de pastillas para el mareo, y otros remedios caseros de dudosa eficacia (sin faltar la tirita en el ombligo), emprendí viaje en coche hacia Amieira Marina, un nuevo complejo de recreo a orillas del lago artificial más grande de Europa.
todo a punto en el embarcadero de Amieira Marina
Al llegar, la sorpresa fue mayúscula. No se trataba de un crucero al uso, con su patrón profesional y todo, sino de un recorrido de tres días a bordo de un barco-casa tripulado por nosotros mismos entre los ríos Guadiana y Degebe.
No me lo podía creer. Mis conocimientos marineros se reducen a distinguir babor de estribor, y los de mis compañeros no parecían ser mucho más extensos. Pero sí, tal y como prometían los folletos publicitarios de Amieira Marina, en sólo 40 minutos -aún nos sobraron un par de ellos- estábamos listos para emprender la aventura por el Grande Lago a bordo de una lustrosa embarcación blanca, de nombre ‘Estrela I’.
Sara Abreu, una de las fundadoras, nos asegura que prefiere a los navegantes novatos antes que a los lobos de mar. ‘Los que nunca han tenido contacto con los barcos suelen ser más prudentes. En cambio, quienes tienen experiencia se olvidan de ser cuidadosos. Una vez tuvimos un almirante de la Marina que chocó contra otro barco’.
Sara nos explica los fundamentos de manejo del barco
 
Desde fuera, el Estrela I parece enorme. Sus 10 metros de eslora se hacen interminables. Sin embargo, una vez a bordo, descubrimos que manejarla es muy fácil.
Viene equipada con un GPS que nos indica en todo momento la posición, un sonar que muestra la profundidad en cada punto, un gran mapa del lago y toda la información sobre las aldeas ribereñas.
Después de explicarnos las nociones teóricas básicas y responder con paciencia a nuestras preguntas, Sara nos invita a embarcar y hacemos la primera salida práctica.
Atracar, desatracar, y media vuelta alrededor del muelle. Eso es todo y, aunque parezca mentira, suficiente.
En estas aguas tranquilas ni siquiera es necesario un permiso o una licencia de navegación.
Delante de nosotros, el Grande Lago se extiende por el Alentejo más de 80 kilómetros, desde Portel hasta Elvas, donde continúa hasta llegar a territorio español, haciendo frontera con Extremadura. Nada menos que 250 Km2 a nuestra disposición, más de mil kilómetros de costa donde atracar a nuestras anchas.
Lo único que debemos hacer ahora para no perdernos ni encallar es navegar siguiendo las boyas que indican la ruta de mayor calado. Los diferentes recorridos están perfectamente señalizados y no hay error posible.
el Estrela I
Una vez que tenemos timón, GPS y sonar controlados, nos relajamos un poco y decidimos echar un vistazo a la que será nuestra casa durante los próximos días. A bordo descubrimos cinco ambientes diferentes.
El salón comedor-cocina, con una gran mesa para compartir tertulias, la ‘terraza’ de popa y la zona dedicada al descanso, con 4 camarotes dobles y sus correspondientes cuartos de baño. Sin olvidar la zona de proa, donde las chicas se ponen enseguida a tomar el sol, y el solarium de la parte superior del barco, la zona más tranquila.
A partir de aquí, las posibilidades son muchas. Amieira Marina ha colgado en Youtube un vídeo que ayuda a hacerse una idea de todas ellas, y en su propia web hay varios reportajes de TV sobre el proyecto.
La alarma del sonar nos avisa si la profundidad es inferior a tres metros, así que podemos navegar sin rumbo, atracar en cualquier rincón de la orilla para caminar, descubrir una a una las pequeñas aldeas costeras del lago, ocultas desde las carreteras principales, o simplemente echar el ancla en medio del lago y darnos un chapuzón.
el Grande Lago, todo nuestro
Como es nuestro primer día, y estamos deseando probar la gastronomía de la región, decidimos poner rumbo hacia Estrela. No hay prisa. De camino, a pocos minutos de Amieira Marina, paramos un momento en el Dolmen de la Presa de Barragem del Alqueva.
La embarcación tiene un volante con el que se conduce fácilmente, tanto desde el interior como desde la cubierta superior. La visibilidad es perfecta. Por fin, a unas dos horas y media de travesía navegando a la velocidad máxima a la que está limitada la embarcación, 10 Km/h, llegamos a Estrela.
      

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